Corría el año 1956
contacto: claudia moreno - 11-05-2006 19:15:17 | Categoria: Santa Fe
Por Sudaka- Corría el año 1956, cuando una tarde conocí, y conmigo los vecinos del barrio Candioti, al Doctor Romano Saavedra yUrquijo , quien me introdujo con sus relatos en la azarosa y valiente Revolución Republicana Española y no guerra civil, palabra que detestaba, rechazándola porque su amada Segunda República nació en 1931 junto a la Revolución. Con una surgió la otra, era su interpretación quijotezca
El exilio lo trajo a Santa Fe donde murió en 1960, cuando yo tenía 24 años.
El doctor Romano, como lo llamábamos familiarmente en el barrio Candioti donde vivíamos, nos contaba de las truculentas y sanguinarias matanzas del ejército franquista a lo largo de su campaña que se llamó la Columna de la Muerte cuando avanzó de Sevilla a Badajoz.
Años más tarde, yo recordaría la semejanza con la Marcha de la Muerte del sanguinario Pinochet en Chile y la también Marcha de la Muerte en Belén que protagonizaron los militares argentinos.
Me dejó en legado dos hojas manuscritas , casi ilegibles por el paso del tiempo, del famoso discurso que su amigo Manuel Azaña, en el cargo de Ministro de Guerra presentara sobre la separación de la Iglesia con el Estado.
Sólo algunas frases borrosas rescaté :
“ España ha dejado de ser católica. El problema político “consiguiente es organizar el Estado en forma tal que quede “adecuado a esta fase nueva e histórica del pueblo español”
….“Yo no puedo admitir, Sres. Diputados, que a esto se le llame problema religioso. El auténtico problema religioso no puede exceder de los límites dela conciencia personal, porque es en la conciencia personal donde se formula y se responde la pregunta sobre el misterio de nuestro destino. Este es un problema político, de constitución del Estado, y es ahora precisamente cuando este problema pierde hasta las semejas de religión, de religiosidad, porque nuestro Estado, a diferencia del Estado antiguo, que tomaba sobre sí la curatela de las conciencias y daba medios de impulsar a las almas, incluso contra su voluntad, por el camino de su salvación, excluye toda preocupación ultraterrena y todo cuidado de la fidelidad, y quita a la Iglesia aquél famoso brazo secular que tantos y tan grandes servicios le prestó.”
“Para afirmar que España ha dejado de ser católica tenemos las mismas razones, quiero decir de la misma índole, que para afirmar que España era católica en los siglos XVI y XVII. Sería una disputa vana ponernos a examinar ahora qué debe España al catolicismo, que suele ser el tema favorito de los historiadores apologistas; yo creo más bien que es el catolicismo quien debe a España, porque una religión no vive en los textos escritos de los Concilios o en los infolios de sus teólogos, sino en el espíritu y en las obras de los pueblos que la abrazan, y el genio español se derramó por los ámbitos morales del catolicismo, como su genio político se derramó por el mundo en las empresas que todos conocemos”
El 16 de febrero de 1936, resulta vencedora la coalición de partidos que se denominó Frente Popular y el 10 de mayo de 1936 es nombrado Presidente de la República.
Durante su presidencia lleva a cabo las principales reformas previstas en el programa republicano :
Reforma del Ejército, para dimensionarlo de acuerdo con la capacidad del país, Reforma Agraria, Reforma de la Enseñanza, supresión de la enseñanza religiosa, estatuto de autonomía de Cataluña y, además, tuvo tiempo para estrenar su drama La Corona.
El 27 de febrero de 1939, presenta su dimisión ante el avance de las tropas de Franco y para evitar muertes mayores; aunque la venganza del caudillo fue sanguinaria antes y durante los tristes años de su dictadura.
Cuando Manuel Azaña se exilia en Francia, casi es detenido por la GESTAPO, que ocupaba medio país y del otro medio que estaba bajo la administración del gobierno títere de Petain, es vigilado y hostigado por los agentes del régimen.
Se refugia en la legación mexicana que tan bien acogió a los españoles exiliados. Luego, el embajador Luis Rodríguez lo traslada al Hotel Midi, donde también tiene su despacho e instalará a Azaña junto a su mujer en la habitación número 111.
Muere, prematuramente envejecido, el 4 de noviembre de 1940 y el mariscal Petain prohibe que sea enterrado con honores de jefe de Estado.
Sólo accede a que se cubra su féretro con la bandera española de la España nacionalista y no la España Republicana.
Por tal motivo y rechazando esa afrenta, el embajador de México decide que fuera enterrado con la bandera mexicana y le expresó al prefecto francés:
“ Lo cubrirá con orgullo la bandera de México que para nosotros será un privilegio, para los republicanos una esperanza y, para ustedes, una dolorosa lección.”
Estos hechos y muchos más llegaron a mi conocimiento gracias éste notable español que me ofreció su amistad.
Han pasado muchos años, pero no olvido la bonomía, el simpático gracejo castizo que disimulaba, a veces, con su magistrales charlas la añoranza de la patria lejana subyugada por un sanguinario dictador.
Yo, Adolfo Jiménez Ré, lo recuerdo en el Bar del Boulevard Gálvez “ El Baviera”, donde muchas veces éramos legión escuchándolo.
Tengo siempre presente la frase que decía sobre la complicidad anuente del clero católico con el Generalísimo Franco:
“ Cuando no se vive como se piensa, se termina pensando como se vive.”, luego aclaraba:
“Ello podéis aplicarlo en todos los actos de vuestras vidas porque la máxima me la repetía mi madre cuando me iba por las nubes de Úbeda.”
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