¿Éxitos previsionales del Banco Mundial?
contacto: claudia moreno - 15-02-2006 03:15:24 | Categoria: General
Por Mario Paganini- En el año 1994 el Banco Mundial (BM) publicó el libro "Envejecimiento sin crisis" en el que sugería que los regímenes de jubilaciones y pensiones debían adoptar el modelo de capitalización individual privado, combinado con un sistema distributivo y público de prestaciones mínimasSe pretendía diversificar los riesgos ya que un primer pilar aseguraría la protección básica con criterio redistributivo para evitar la pobreza, mientras que el segundo tenía por finalidad la cobertura del consumo en la vejez mediante el ahorro individual para los capaces de acumular fondos. Es decir, un sistema dual con escasa solidaridad social.
Siguiendo esos consejos, muchos gobiernos latinoamericanos modificaron sus sistemas reemplazando, totalmente o en parte, sus sistemas públicos de reparto (no muy redistributivos).
Transcurridos diez años, en un documento (Gill, Packard y Yermo, 2004, en adelante IPB) el Banco Mundial evalúa las reformas realizadas según los resultados reales obtenidos.
Se reconocen dificultades pero se insiste en que las cuentas individuales de capitalización, constituyen una evolución necesaria y positiva pues es el camino correcto que hay que transitar. Sin embargo, en el documento no existe ninguna referencia al posible futuro, desde luego necesaria si ese modelo se afirma como dirección, lo que le quita seriedad a la pretendida bondad de la tendencia.
Aunque mencione como características de las sociedades contemporáneas el envejecimiento de la población y la competencia internacional, no vislumbra desde allí ninguna hipótesis sobre las demandas a los Estados de nuevas coberturas para las contingencias sociales tradicionales, como tampoco de prestaciones para las consecuencias de los riesgos e incertidumbres devenidos de la globalización y de la tecnificación.
Una de los objetivos de "Envejecimiento sin crisis" era sanear las cuentas fiscales. El IPB afirma que hubo "una espectacular mejora de la viabilidad fiscal", pero esto es una verdad a medias porque los gobiernos tuvieron que afrontar el costo de la transición que endeudó significativamente a los países, ya que debieron reemplazar con préstamos la falta de los aportes personales que se destinaron a las cuentas individuales y porque, en realidad, sólo significa una transferencia de la responsabilidad social de los sistemas públicos hacia la individual en los regímenes privados, lo que afecta en mayor grado a los trabajadores de salarios medios y bajos.
Otro de los propósitos era incrementar la cobertura (cantidad de afiliados) y para ello apelaba a la lógica del costo/beneficio aplicada en las relaciones de cambio.
El Banco Mundial entiende el sistema previsional con la lógica del mercado, el beneficio particular y la igualdad sinalagmática (derecho basado en la racionalidad del valor de cambio), deduciendo de allí que la equivalencia entre los aportes y las prestaciones evitaría la evasión y la desafiliación, falencias atribuidas a los sistemas de reparto porque no guardaban esa vinculación (derecho basado en la racionalidad del valor de uso).
El IPB reconoce que las reformas no produjeron el aumento sino la reducción de la población afiliada, con una impresionante baja de adhesiones en los trabajadores autónomos y un incremento de informales. Aún en Chile la cobertura disminuyó si se compara lo actual con el período anterior al golpe militar.
Por otra parte, al separar totalmente (técnica insolidaria) el pilar básico destinado a los pobres, del pilar de ahorro para los pudientes, comete el error de suponer que los sectores de ingresos altos siempre lo serán, cosa contradicha por la realidad y que, precisamente, motivó la universalidad de la Seguridad Social (crisis 1930; segunda guerra mundial, alteraciones económicas de 1970/980, inestabilidad del trabajador contemporáneo, etc.).
El IPB admite que el objetivo de aislar el régimen previsional de la política propuesto por "Envejecimiento sin crisis" fue una exageración aunque no concede que la previsión social sea una institución de política nacional. Verifica, criticándola, que la inversión de los activos mayoritariamente se hace en bonos del gobierno, incrementando lo que el Banco Mundial llama riesgo político, proponiendo, en cambio, un régimen que estaría fuera del espacio nacional e indiferente a las vicisitudes del país.
No obstante, lo reconocido por el Banco Mundial se insiste en que las reformas indican un sendero correcto y que el defecto es considerarlas como modelo definitivo. ¿Cuáles serían los trechos que hay que caminar en el futuro?
Parecen ser los siguientes: mejorar el pilar de prevención de la pobreza; disminuir la reglamentación del régimen de ahorro individual y tender al ahorro voluntario, incrementando la flexibilidad en la elección de prestaciones; sostiene que el ahorro individual debe ser voluntario con lo cual se supone que los individuos son autónomamente responsables de su porvenir, que tienen capacidades (intelectuales y económicas) para serlo y que pueden mantener esas virtudes durante 30 o 40 años. Lo menos que se puede decir, es que esta creencia es una ilusión (si no es una estrategia para ciertos fines económicos) en un mundo riesgoso e incierto para todas las clases sociales. Además nada dice de la inestabilidad de nuestra época insistiendo, no obstante, en resultados adversos, en la profundización de las propuestas de "Envejecimiento sin crisis".
Actualmente muchos países que reformaron sus regímenes tienen la intención (incluido Chile, que fue el primero en capitalizar individualmente el régimen) de re-reformar (o decomodificar) sus sistemas precisamente porque el modelo del Banco Mundial no dio los resultados esperados y porque, contemporáneamente, tienen que enfrentar sociedades que ya no son las de las primeras décadas del siglo pasado.
Por su parte, la provincia de Santa Fe ha sostenido su régimen público de reparto (emparchado y, por supuesto, mejorable) no obstante las fuertes intenciones y presiones sufridas desde la sanción de la ley nacional 24241 (1994) hasta ahora. Es de esperar que se mantenga pero debe acertar en las reformas y estar muy atenta a las maniobras que suelen articular los partidarios de, como la llaman, la "nueva industria" de la seguridad social, como así también a las operaciones políticas ajenas a la previsión social.
(*) Consultor Organización Iberoamericana de Seguridad Social.. Presidente del Centro Interdisciplinario de Estudios de Políticas Públicas
Publicado en El Litoral, 11 de febrero 2006.
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