"Muerto estoy"... “Muerto estoy”... “Muerto estoy”...
contacto: claudia moreno - 25-01-2006 01:44:23 | Categoria: Santa Fe
Por Lola Boned- No. No es el conocido juego de cartas que jugábamos en la niñez, es una miradita ligera nomás a las calles santafesinas que nos trajo los primeros diez días de este bendito 2006. Si fuiste uno de los desafortunados que, como yo, se vio obligado a transitar por la ciudad, habrás visto, como yo, que la imagen era la de una acuarela desprolija, toda chorreada. Algo surreal: LOS SANTAFESINOS NOS ESTAMOS DERRITIENDO, sí señor.
Veo como la gente va caminando enajenada por la peatonal (mi escenario diario, ahí trabajo) con los ojos como 2 CD’s, las orejas hasta la boca, la boca hasta el cuello... y dejan un charco de colores que se va entre las piedritas hasta desaparecer en las rejas de la alcantarilla. “¡Pero señora! (pienso), ¿qué hace acá? Váyase a su casa, a su pileta, a su aire acondicionado...” Aire acondicionado: único elixir de nuestras vidas.
La mañana empieza bien tibia, seudo caldosa. Puede casi percibirse una tímida brisita, más parecida al aliento de un dragón recién levantado. Para las 11 y pico la cosa se pone bien densa y a las 12 el verano del litoral se luce en todo su esplendor, desplegando su mano invisible y aplastando todas juntas nuestras cabezas. Lo más gracioso fue una señora, que yo no conocía y que, al intercambiar miradas, levantó la vista al cielo al grito de “¡PIEDAD!”.
Y aunque a Diego Torres le encanta, ya nadie va por la vereda del sol, y la de la sombra está más atestada que la ruta 1 los fines de semana de enero, sumado al viento venenoso de los motores de los aires acondicionados que impactan de lleno en plena cara... BINGO.
Si todavía te queda oxígeno, te confieso que a la noche esto no mejora. Llegamos a nuestros hogares (que dejaron de ser dulces para pasar a ser melosos-pegajosos-pegoteados-correte-no-me-roces-ni.-me-toques) y en el tiempo que te lleva revolear las ojotas y la remera y toda la ropa que tu pudor te permita, encendes el tele y escuchas que los porteñas se quejan por 32 insignificantes graditos... Que descaro.
Desolado, te pones las pilas y llamas a un amigo para salir... Pero no. Algún municipal aburrido y sin la capacidad suficiente para controlar la noche de la ciudad cordial decidió que el 24, el 31 y de paso todos los días siguientes, se hicieron solamente para dormir, el cucú nos manda a descansar y Paturucito contento. Viva el turismo!!! El turismo de nuestras ciudades vecinas a las cuales todos emigraron cuando se cerró la fiesta a las 12 o’ clock. Inteligencia superior para los tiempos que corren.
Que desgracia desgraciada, dijo mi amiga Pilar.
Y ya el sol me encontró de nuevo... Caracoles!!!
Trataré de dormir si los mosquitos me lo permiten. Si queres mañana nos juntamos, tengo un libro espectacular sobre mayas, aztecas e incas, a ver si las madres de las culturas encontraron una solución para el calor agobiante... Total, ya sabemos la cabeza de quién podemos ofrecerle a los dioses como sacrificio.
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