Periodismo santafesino

Este es el primer blog en la ciudad de Santa Fe para todos aquellos que, de una u otra manera, ejercen o son amantes de esta profesion. Aqui podremos discutir, analizar y opinar sobre los temas que nos atañen y para que des rienda suelta a tu pasión.

El “periodismo ciudadano” sólo beneficia a las empresas

El denominado “periodismo ciudadano”, un eufemismo para denominar la irrupción del público receptor en el ámbito emisor, fascina a muchos comunicólogos pero, especialmente, les encanta a los propietarios de medios

El invento del diario online coreano OhmyNews –armar la edición con aportes de los lectores, por los cuales el diario no paga un centavo- está siendo mirado con creciente atención por otros diarios del mundo.

La posibilidad de llenar un diario con aportes gratis puede significar un pingüe negocio, ya que abre la posibilidad de reducir el staff de redactores y cronistas, dejando sólo un mínimo equipo de editores para confeccionar la publicación.

Jim Chisholm, consejero de estrategias de la Organización Mundial de Periódicos (WAN) lo dijo sin tapujos en una reciente reunión de esa entidad, realizada en Atenas: “El mundo está lleno de millones de personas que quieren hacer nuestro trabajo por nosotros y publicar historias por su cuenta (…) Los editores ya no tienen staffs de 50 personas, sino de 50 mil. Aunque –reconoció- el problema es que nadie sabe qué hay de bueno entre tanto material. Pero (…) debemos desarrollar las herramientas para determinar el valor de esos materiales”.

Con la engañosa categoría de “periodismo ciudadano”, los comunicólogos, ajenos a los problemas reales de la profesión periodística, no hacen sino enmascarar la realidad del asunto: que las empresas se relamen ante la posibilidad de hacer publicaciones con un espectacular ahorro de mano de obra.

La aparición de este “periodismo” espontáneo (cuya mayor aberración fue la aparición de sitios de noticias que cobran a los lectores por publicarles sus notas) es una amenaza concreta para la profesión periodística.

Y, quizás, también lo sea para las empresas que, como vulgares aprendices de brujos, puedan apostar a la verdadera degradación futura del periodismo que ese mentiroso “periodismo ciudadano” significa
Fuente: PeriodistaOnline

Referencias

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Comentarios

  1. Me parece muy bueno el tema que tiraste sobre la mesa.

    Pero no me parece lo mismo respecto a la postura "anti empresaria" que destila tu texto, que en el fondo pareciera ser una reacción defensiva ante lo que sientes como una intromisión en un área que te compete.

    Es como si estuvieses preocupada màs porque el texto libre o “periodismo ciudadano” amenaza las fuentes de trabajo, que por el fenómeno en sí mismo, que implica un giro de 180 grados en la concepción dentro de la que hemos trabajado desde Pasquino hasta nuestros días.

    Según este esquema los periodistas somos aquellos que nos dedicamos a escrutar la realidad para comunicarla, interpretándola o no, a terceras personas desconocedoras de esa realidad.

    El problema de este esquema es que en muchos casos ese rol de mero intermediario, es entendido como una predestinación, como la misión de "el elegido" (Matrix), como el último baluarte de la verdad revelada (Savonarola).

    No aseguro que ese sea tu pensamiento. Pero me atengo al viejo postulado de Ronald Barthes, según el cual una cosa es lo que el autor cree que está diciendo y otra cosa es lo que realmente dice. Mi sospecha de que vas en ese rumbo, surge cuando leo la primera frase de tu texto, señalando taxativamente que el “periodismo ciudadano”, es "un eufemismo para denominar
    la irrupción del público receptor en el ámbito emisor."

    ¿Por qué irrupción? ¿Qué te lleva a pensar que existe una división
    tajante, inalterable en términos sociales, entre los que emiten el mensaje y quienes lo receptan? ¿No percibes en esa afirmación tuya un fuerte aroma a corporación, a estamentos monolíticos, a aldea del siglo XIII y no a aldea global del Siglo XXI? ¿No estás dividiendo aguas entre réprobos y elegidos? ¿No estás levantando una antigua bandera de entre el polvo, en el mismo momento en que, en otros ámbitos, se discute la propuesta de Jurgen Habermas sobre la "acción comunicativa"? ¿No eres tu misma, también una receptora? ¿No hay un cierto desprecio hacía el "público" que no sabe nada del arte de comunicar?

    Coincido contigo en la tirria manifiesta que tienes contra los
    comunicólogos. Casi diría que el primer escalón para sentirse periodista es saberse fundamentalmente distinto a un comunicólogo, que a su vez suelen ser los docentes de las escuelas de periodismo. Ellos jamás sintieron lo que es
    enfrentarse a una cuartilla en blanco, sin la más mínima idea por dónde empezar, mientras una gárgola que suele llamarse jefe de redacción te mira con una mezcla de odio y desprecio cuando falta una hora para el cierre, que tambien suele llamarse la hora del espanto.

    Tampoco nunca conocerán el elixir que significa que una vez que llenaste esa maldita cuartilla en blanco, resultó ser el principal título de tapa de la edición. Pobres, nunca conocerán los placeres de la adrenalina; están irremisiblemente condenados a la estadística.


    Aunque la estadística tiene lo suyo, pese a no ser una rama de la ética, tal como advirtió Borges. Permite ver el conjunto, el bosque en su totalidad; entender "hacia dónde va la cosa". Por eso, aunque sean de otra especie en este zoo de la comunicación, no debemos prescindir de la información que
    nos proporcionan.

    Y esa información señala que el arquetipo de el o la periodista que venimos sosteniendo está entrando en su ocaso (al fin y al cabo el actual paradigma es producto de la revolución industrial, que sucedió hace mucho) porque el vendaval tecnológico nos está expulsando de la burbuja de cristal donde nacimos y nos criamos.

    Que tu y yo estemos mostrando nuestros textos en este blog, (y no nos pagan, ni nos cobran) es prueba de que algo nuevo está sucediendo. Y si mañana a tu texto y al mio, se agrega el señor Pepe Peres, que no es periodista, pero que sí tiene un par de ideas claras respecto a todo lo que tu y yo hemos dicho, y demuestra que tanto tu como yo estamos sosteniendo verdades
    relativas, estaríamos en presencia de ese "periodismo espontáneo" que te preocupa, pero que curiosamente nos enmienda la plana. Y la enmienda porque lo que estamos haciendo aqui es opinar, y la opinión no es periodismo; es un
    derecho de todo ciudadano en una sociedad abierta. Con lo que podriamos llegar a cuestionar el llamado periodismo de opinión, pero esa sería harina de otro costal.

    Por último, amiga, disiento con la fuerza particular que le das, en tu penúltimo párrafo, a la "profesión periodística".

    Si me permites jugar un poco con las ideas de Derrida y la deconstrucción, diría que el término profesión se emparenta con proferir (gritar, clamar) que en principio fue aplicado a los místicos vagabundos que recorrían los desiertos de Judea clamando por la conversión de quienes no tenían miedo a
    la ira del Señor. Eran los proferidores del desierto. Gritaban por la fe. Clamaban por la fe. Los profetas. Aquellos que hacían profesión de una creencia a partir de un conocimiento que les había sido revelado por la divinidad, no por una transmisión de conocimiento humano.

    Con los milenios y posiblemente a partir del juramento médico de Hipócrates (algo muy al borde de lo sagrado, o sagrado del todo, en aquellos tiempos) toda acumulación sistemática de conocimiento en una ciencia determinada, fue llamado profesión. Hay que recordar que hasta el Siglo XV o XVI para la iglesia oficial de Roma el estudio de las ciencias era herético. Recordemos a Leonardo da Vinci, escondiendo sus manuscritos en un lenguaje críptico. Recordemos a Savonarola, ordenando quemar todos los libros de Florencia. Quienes estudiaban y acumulaban conocimiento científico, sentían que profesaban en un sentido contrario a la profesion permitida por la iglesia romana. Era una cuestión de fe.

    Me pregunto, amiga, ¿realmente crees que el periodismo se parece a eso, o se parece más a los oficios que se aprendían en los gremios artesanales de la Edad Media, en el mismo momento que la fe en la ciencia estaba prohibida por la iglesia de Roma? Este recorrido por la vocación de comunicar, ¿de qué depende más: del conocimiento sistémico que puede brindar la universidad, o de la praxis cotidiana ?

    Yo particularmente creo que el periodismo es un oficio y no una profesión. Me siento más cerca de un zapatero o un mecánico, que de un doctor en leyes o un médico. Aunque claro, esto en el país de "m´hijo el dotor" puede no ser bien visto.

    Hace algunos años, un intelectual latinoamericano, tratando de denostar la actividad periodística (estaba enojado por algún motivo) dijo que los periodistas somos un océano de conocimiento (hizo un gesto aplio con el brazo) de un centímetro de profundidad (juntó el índice y el pulgar). Yo estaba en la conferencia. Cuando terminó, me acerqué y lo saludé. Se sonrió
    y me dijo: "La cosa no era con usted". Le conteste que al contrario; yo soy exactamente eso. No necesito más que ese centímetro de profundidad para hacer la pregunta más inconveniente, en el momento más inconveniente. La
    profundidad debe ponerla quien contesta la pregunta, le dije.

    Lo que no dije, es que ese centímetro de profundidad no alcanza para ser redactor del Christian Science Monitor o de las páginas financieras del Wall Street Journal. Pero ahi entrariamos en el tema del periodismo especializado y, nuevamente, esa es harina de otro costal.

    Finalmente, amiga, muy buen tema el que sacaste al ruedo. Ojalá alguien más se suba al tren, porque aqui, creo, hay mucha tela para cortar.



    Comentario de Félix Canale hace 6 años y 77 meses

  2. Hola Felix!!!. realmente todo lo que escribiste me llena de cientos y cientos de temas como disparadores, desde las palabras de Barthes, la Aldea Global y otras tantas que nos convoca ineludiblemente al debate sobre la "profesión"
    Pero hay algo que quiero aclararte, ese texto de "periodismo ciudadano" no es mio, lo extraje - y como dice al pié del mismo- de PeriodistasOnline.com.ar y te adelanto también que no estoy casi para nada de acuerdo con ese artículo pero lo seleccioné para el blog porque tuve esa intención de llegar a que se produzca lo que vos iniciaste y por mail también recibí una opinión de una mujer disgustada por ese artículo y me pareció genial.
    Te cuento amigo que en ese portal, en el año 2003 (si no me falla la memoria) escribí un artículo sobre el fenómeno de los blog y la libertad de expresión y de responsabilidad que ellos implicaban - implican- de acuerdo a la temática o al uso que le demos.
    Asi como, vos relatabas, en cualquier redacción tenes el ojo vigilante del Jefe de Redacción y sentis esa adrenalina en la hora de cierre, eso tiene que ver más con la responsabilidad de lo que estás escribiendo y en un blog, además de la responsabilidad existe la libertad.
    En aquel artículo "brindé" por la proliferación de los blog y demás.. la nota fue "usada" para destrozar - lógico con sus argumentos- la idea de que somos tanto emisores como receptores y "fortalecieron" la consigna ridicula de que si tenés título de "comunicador social" estás "habilitado" para hablar y decir ciertas cosas...
    Me encanta y celebro que sigamos siendo muchos los que nos interesa la comunicación, la libertad y la responsabilidad, también espero que muchos más se suban a este tren!!
    Gracias y bienvenido.. creo que tendremos, como vos dijiste, mucha pero mucha tela para cortar..

    Comentario de claudia hace 6 años y 77 meses

  3. Créo que todo depende de quien esta detrás de un proyecto emidor-receptor con participación y construcción por parte de audiencias. Si están los "empresarios" o "organizaciones sociales". Siempre me pregunto ¿quien está detrás de Indymedia? -por ejemplo.
    Habría que preguntarse hasta donde los periodistas estamos dispuestos a ceder espacios frente a abogados, médicos, fonoaudiologos, sicologos, actores y demás que hacen periodismo sin ser periodistas. Ellos créo firmemente -son el real problema amenazando al periodismo profesional.
    En fin... ya perfile otra temática a discutir.

    Comentario de Julio Fernández hace 6 años y 76 meses

  4. Es muy importante poner opiniones sobre este y otros temas que se debate en el mundo y que afecta a periodistas y trabajadores de prensa en la mayoria de los paises pero, habría que agregarle que no solo esto ocurre en medios digitales, tambien en las radios y en la televisión.
    Los corresponsales barriales que son ciudadanos que miran todo, hablan y salen al aire por las radios am y fm haciendo los programas y reemplazando a los movileros, cronistas y otras categorias laborales.
    Es mas la irrupción de los celulares que filman, sacan fotos y permiten su reenvio via telefonica nos pone a todos los periodistas en una situación bastante desventajosa ante las empresas periodísticas. Todos nos debatimos entre aceptar la tecnología y ver cómo se realiza su incorporación a los medios o sucumbir y permitir que todo esto se profundice.
    Las empresas telefonicas no por casualidad compran los canales de televisión, radio y arman los multimedios. Financian la pantalla con los llamados telefónicos y proveeran en el corto plazo los celulares para los "periodistas ciudadanos" y comienzan a manejar inclusive en Santa Fe y Argentina en general, el desarrollo formal y convencional de la figura del multimedio-uniempleo (periodistas con tres grabadores del multimedio radio, diario, tv, choferes de auto,etc y otras profesiones mas).

    Comentario de Eduardo Burba hace 6 años y 76 meses

  5. Saludos a quienes siguen este hilo, en medio de la maraña.

    Hacía tiempo que no entraba a Periodismo santafesino. Hoy lo hice para agregar una nota de Mario Diament que salió en La Nación referida al fenómeno de los blogs.

    Me parecio interesante porque da pistas sobre algo que intenté expresar en un comentario anterior: los blogs cambian el paradigma de lo que hasta ahora entendemos como "comunicación social" y su ejecutor: el "comunicador social".

    Cuando hoy entré al blog de Claudia (aunque supongo que a ella no le debe gustar que lo llamen el blog de Claudia), vi el comentario de Eduardo Burba, que mete el dedo en la llaga, planteando una arista del fenómeno "periodismo ciudadano". Lo que dice Burba es cierto y comprobable, pero me pregunto, y trataré de responderme a mí mismo en un comentario posterior, hasta dónde el fenómeno que él señala es algo irreversible.

    Volviendo. Lo que quería compartir con los lectores de Periodismo santafesino es esta nota:



    La Nación
    Sábado 29 de abril de 2006
    Mario Diament
    Crónicas norteamericanas

    La revolución de los blogs

    MIAMI.- Kaavya Viswanathan parecía tenerlo todo. A los 19 años, esta estudiante nacida en la India meridional cursaba su segundo año en Harvard y había escrito una novela que no sólo le
    había representado un adelanto de 675.000 dólares, sino que además había sido comprada por Steven Spielberg para ser llevada al cine.

    Dos semanas después de su publicación, el libro, titulado "How Opal Mehta Got Kissed, Got Wild, and Got a Life" ("Cómo Opal Mehta recibió su primer beso, hizo locuras y se encontró a sí misma") alcanzó la lista de best-sellers, mereció un perfil de la autora en The New York Times y habría llegado aún más lejos, de no haber sido por un detalle: un lector encontró llamativas similitudes entre el libro de Viswanathan y dos novelas de Megan McCafferty, autora de libros para adolescentes, y lo hizo saber por medio de un mensaje electrónico.

    Después de una secuencia de sorpresa, negativa, excusa y admisión de plagio, el libro fue retirado esta semana de las librerías y se hace difícil pensar que la carrera literaria de Kaavya
    Viswanathan vaya a ir muy lejos de aquí en más. Pero el fenómeno que permitió que una operación editorial construida como un reloj se desmoronara en unos pocos días, fue la extraordinaria maquinaria de propagación de los blogs.

    Nunca antes en la historia había sido posible difundir información con la amplitud, simultaneidad y libertad como la que hoy brindan los blogs. Este ejército integrado por millones de voluntarios
    incorporados por su propia iniciativa y curiosidad está cambiando el mundo mediático y produciendo una revolución periodística sin precedente.

    Los bloggers se están revelando más perseverantes, más audaces y, en muchos casos, más eficaces que las redacciones de los medios. Quien advirtió las invenciones incluidas en el best-seller "A million little pieces" ("Un millón de pequeños pedazos") de James Frey, ex alcohólico y drogadicto que afirmaba estar narrando las circunstancias reales de su vida, no fue The
    Washington Post sino un blog llamado Thesmokinggun.com, el que obligó a toda la prensa internacional a prestar atención.

    El blog es, esencialmente, un libro abierto. Puede ser un diario íntimo compartido, un foro de obsesiones o una plataforma de debate. Pero el aspecto de los blogs que está teniendo un impacto
    profundo sobre la cultura informativa es el que se ocupa del área noticiosa. Aquí, los blogs están demostrando una agudeza, una penetración, una imaginación y una capacidad de desafío que no
    tiene equivalencia en la prensa.

    Escrutinio sin precedente

    A pesar de que se cuentan por millones, hay una jerarquía en la "blogosfera" que separa los más creíbles de los fantasiosos, de la misma manera que el público fue tamizando los diarios cuando
    éstos eran los rectores exclusivos de la información. Pero el blog tiene una ventaja que los demás medios nunca tuvieron y es su habilidad de rectificarse por el sucesivo aporte de otros bloggers.

    Si un blog publica una información equivocada, no tardará en aparecer algún otro que se encargue de denunciarlo y repararlo, y así sucesivamente. Y teniendo en cuenta que se trata de una red internacional, la posibilidad de que alguien advierta un error y lo enmiende es infinitamente superior a la de cualquier medio convencional.

    Los blogs son una herramienta informativa que incluye renombrados científicos, economistas, historiadores, escritores y periodistas. Algunos hacen dinero y otros, simplemente, ventilan sus intereses, pasiones y opiniones. Pero lo cierto es que ninguna organización periodística podría soñar con mantener una redacción de esa diversidad y categoría.

    La reciente ola de denuncias de plagio similares a las que recayeron sobre Kaavya Viswanathan, y que incluyen a figuras tan renombradas como el historiador Stephen Ambrose y el médico Deepak Chopra, no hubieran emergido ni adquirido la resonancia universal que adquirieron, de no haber sido por la reacción en cadena de los blogs.

    Su presencia asegura un escrutinio sin precedente sobre cada línea escrita. Ningún plagiario puede sentirse ya protegido por la presunta improbabilidad de que se asocie su texto con la fuente del plagio.

    En esta era extraordinaria de Google y Yahoo, siempre hay algún curioso que se toma el trabajo de verificar o algún memorioso que recuerda haber leído algo similar.



    Comentario de Felix Canale hace 6 años y 73 meses

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    Comentario de zhangchong hace 1 año y 17 meses


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