Por un basurero..
contacto: claudia moreno - 28-11-2005 18:09:57 | Categoria: Santa Fe
Mal parafraseando a Alfredo Lepera.. en “Por una cabeza”.. venía tarareando esa canción mientras caminaba por la encendida ciudad de Santa Fe en búsqueda de un algo que refresque el cuerpo ante los 31° C que tenía sobre mi cabeza. En medio del infierno terrenal, adquiero una lata de tónica fresca pero el problema vino después… qué hacer con el envase vacío
Caminé por Tucumán hasta 25 de mayo, sin avistar un basurero. Seguí frente a la URI.. nada, caminé por Rivadavia.. nada. Y seguía con la cabeza tomada por Lepera y Gardel que hasta me encariñé con la latita que llevaba en la mano, que llegué hasta la casa central del Correo Argentino- que no es más argentino.. o en parte sí, en parte no.. nunca lo sabremos.. y retiré una correspondencia. Siempre cuando paso por el frente del correo – calle Mendoza- uno de los que cuidan los autos que me conoce cuando yo iba a la feria de verduras en Guadalupe me grita a viva voz (como todo feriante) - Hola Gabriela!!!! Tanto tiempo.. qué hacés por aquí!!. Siempre me dice Gabriela, jamás se acordó mi nombre y eso que fui insistente durante un tiempo pero fue inútil. Para él soy Gabriela..
Seguí ensimismada pero ya no con Lepera pues estaba escuchando la radio y entre el pronóstico del tiempo, la renuncia de Lavagna. De pronto, un tema de la Bersuit me atrapa.. “y si no hay sistema qué!”.. Entro al Banco Provincia, que se ubica en diagonal al Correo Argentino, pago las deudas.. sospechosamente el cajero – un lunes- tiene un buen humor deslumbrante. Pensé por un instante que no estaba en Santa Fe, pero mirando aún mi latita ya caliente en mi mano derecha, recordé que no encontré en mi trayecto un basurero.
Salgo del banco. Otra vez el calor infernal y llego a la esquina de Mendoza y 25 de Mayo, mirando en dirección de donde venian los autos para encontrar algún espacio y cruzar corriendo hasta que de pronto un tachero frena justo en la línea imaginaria de la senda peatonal. Me quedo un instante mirándolo con total desconfianza. Se me terminó el repertorio musical en la cabeza y sigo allí plantada jugando a ver quién arranca primero. Él o yo.
Otro auto frena detrás del tacho, otro más atrás hace lo mismo en perfecta fila india. Por Mendoza avanzan los vehículos en forma organizada. No entendí nada. Me preguntaba si había alguna frutillita” “
"frutillita" se les dice a las inspectora de tránsito municipal por su uniforme rojo. Anteriormente se les llamaba "naranjitas" por el mismo motivoen la esquina haciendo de semáforo y cual fue mi sorpresa AL VER UN SEÑOR SEMAFORO. Si, quedé petrificada observando el brillante color rojo que tienen los semáforos cuando son nuevos. No daba crédito a lo que veía. Al fin el Municipio mostró presencia. Así que, con toda felicidad crucé tranquila esa esquina del demonio. Aun tenía mi latita ya destartalada de tanto apretujarla.
Llegué hasta la peatonal San Martin y allí sí basureritos verdes en todas las esquinas. Deposité mi ya entrañable amiga de ruta. Seguí caminando con otra canción en la cabeza “y tu cabeza está llena de ratas..” y recorriendo algunas calles internas del micro centro, aquellos carteles que se pintaron, aun siguen indelebles: “Donde está el Ente cuando llueve” mientras ahora se vuelve a discutir donde está la justicia cuando sigue lloviendo en esta ciudad de pobres corazones.
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